Panamá

Panamá
Panamá es un territorio donde estamos implantados de forma duradera.
No para "hacer Panamá", sino porque este país todavía ofrece lo que casi ha desaparecido en otros lugares: espacio, naturaleza salvaje, vida, y sobre todo, una verdadera libertad de movimiento.
Aquí, dos océanos se enfrentan. El mar Caribe y el Pacífico.
BOCAS DEL TORO — BASE CARIBE
Un archipiélago de ocho islas, aún ampliamente preservado, al que llamamos nuestro santuario.
Playas vacías. Zonas donde la presión de pesca sigue siendo muy baja, cuando se sabe a dónde ir, y cuándo.
Aquí, las grandes jureles recorren la orilla al amanecer. Las langostas suelen acabar en el almuerzo. Snooks y sábalos reinan en los manglares.


Una margarita. Un buen vino compartido cuando la luz se vuelve suave.
COSTA PACÍFICA
Cambio de mundo.
Pez gallo, atunes aleta amarilla, marlines. Gallos y jureles a casting, a veces desde la playa.
Hannibal Bank es una de las dos o tres zonas más reconocidas del hemisferio norte para el marlín negro. Un monte submarino descubierto en 1914, donde las corrientes concentran toda la vida pelágica.
Aquí, leemos el mar. Elegimos nuestras ventanas. A veces, aceptamos renunciar.


FAUNA OMNIPRESENTE
Caimanes en los manglares. Tortugas marinas. Perezosos, monos aulladores, tucanes.
La vida está en todas partes. No como decorado. De forma permanente.


BIVOUAC
Islas desiertas. Fuego en el suelo. Pescado a la parrilla. Selva alrededor.
Entre vivac y lugares de excepción, entre gastronomía sencilla y aventura salvaje, Panamá se vive aquí en su forma más cruda.